Octubre 5. Casa de los Friedas.
Desde que todo empezó me he venido sintiendo tan asqueado. Todos los días a las 6:35 p.m, una carreta repleta de cuerpos muertos hace su recorrido por aquí. Y entonces, luego vienen los pies que lloran:
Me he retirado por completo. Todos me preguntan: Latuert, ¿cuando piensas realizar de nuevo lo que hiciste alguna vez?-Pero yo no respondo. Ya no habrá mas nada que lo que ven, porque todo es tan injusto y yo soy el Dios de todo esto. Así, me verán volver, me verán volver. Ni siquiera las paredes pueden encerrar mi cuerpo, tampoco la gran pantalla causante de mis azotes, tampoco el reflejo de mis miedos.
Y terminan los pies que lloran. Y de nuevo pasa la carreta, es Octubre 6. Soy otoño. Todo mi cabello se cae y mis dientes. ¿Como hice tan fácil envejecer tan pronto? Ya no es él quien no responde, son todos, el universo entero ignora la gran duda que irremediablemente carcome mi ser. Otoño, no seas tan airado:
En las nubes blancas
la verdad esta envuelta
en papel de regalo.
No recites. Y la música, no pienso repetirlo de nuevo. Y las letras, porque estoy totalmente en desacuerdo. Es octubre 13, ya no te acuerdas de mi. Nos tocó vivir en una época donde todo es esporádico, donde nuestras partículas no se encontrarán así, por tan pura coincidencia. No queda una sola hebra de cabello en mi cabeza. No queda un solo diente. No me recuerdas, no te culpo, apenas creo saber quien soy. Yo, que cada vez que aparezco nadie me ve, no se me esta permitido salir del asunto de los Friedas, porque eres totalmente indeleble, ¿por que eres totalmente?
La tinta del bolígrafo es inagotable, mientras que yo, desperdicie mis palabras hace tiempo. Tu dijiste, café por favor, yo pedí tabaco. Tu absorbiste el humo de mi cigarro, y yo el aroma de tu café. Me flipé con tu piel y tu te entumeciste con mi fuente, terminaste tu café y yo alcancé por un whisky para mi. Era verano, primavera, alcohol y vergüenza, de inmediato tuve el presentimiento que aborrecías mi presencia y me dejabas por Siberia. Dejé caer tu taza sobre las notas que tomaba, la tinta del bolígrafo se mezclo con el café y luego no podía diferenciar, si el café o la tinta, si tu o nosotros, si Dios.
Nom soit sanctifié, que ton règne vienne, que ta volonté soit faite sur la terre comme au ciel. Donne-nous aujourd'hui notre pain de ce jour. Pardonne-nous nos offenses, comme nous pardonnons aussi à ceux qui nous ont offensés. Et ne nous soumets pas à la tentation, mais délivre nous du Mal.
En octubre, en octubre, hace una década, sino mal recuerdo[aunque si es un mal recuerdo], cuando llegué aquí por primera vez, me dijeron que me acostumbraría al frío, que todo era cuestión de tiempo. Nunca me sentí como un turista, ni siquiera como un extranjero, siempre me he sentido de todas partes. Era yo el único que desayunaba con un sándwich todas las mañanas. –Comete este sándwich, comételo, comete este.-Trataba de persuadirlos de probar nuevas cosas, pero no eran muy flexibles. Es octubre 23, y todavía el agua, y la taza, Siberia, el humo. Es octubre 24 y no sé diferenciar si el café o la tinta, si lo que esta en el papel lo escribí yo o si el derrame, o si las cosas.
De nuevo siento el presentimiento de que muy pronto me sumergiré en un profundo asco y que mis pies comenzaran a correr sobre agua salada, pero me contengo y te busco en la cruz y te pido perdón, te busco en los detalles y me arrodillo, en un susurro: azótame.
La carreta se desliza otra vez con todos esos cuerpos muertos sobre el mar de nieve, tan impecable, tan blanca. Es invierno y siento tanto frío.
Latuert.
-
Registered on Safe Creative
Soberbia
Hace 3 meses
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada