lunes 22 de febrero de 2010

Y el estaba muerto mucho antes de que se diera cuenta.

Ernesto de la Mar navega solo en el mar, ni siquiera su caña de pescar le acompaña. El océano esta calmado y se escucha el solo triste de una guitarra desde el fondo de las aguas. ¿Cual era el tema? Para cada insulto el antídoto era este.-Ernesto de la Mar no llego nunca a ningún sitio, se quedo ahí viendo las estrellas y pidió un deseo y todo se acabo, así, solamente así. Y el pudo verlo en lo que no haces y lo que si.

Ernesto siempre quiso ser pescador, pero nunca pensó que pescaría tal cosa. Esto es un maldito chiste, olvídense de esto. Si he de contar moralejas, debo decir que Ernesto desperdicio ahí toda su vida, esperando pescar algo sin caña de pescar, quizás lo haría con sus manos, o tal vez su deseo a aquella estrella era algo que yo desconocía, un pez, una sirena, caracoles, dulces de leche, polvos de estrella, o pasto bien verde. No toda la vida debe ser tan difícil, dice Ernesto, un viejo barrigón con arrugas y pelo blanco, quien a pesar de todo, espera que de las estrellas descienda aquello a quien le dijo chauuu hace tiempo. No se que es, nunca me ha querido decir. En cierto modo, el nunca me ha dirigido la palabra, me he inventado su nombre porque soy mentiroso con cojones. De todos modos, el siempre esta ahí en el medio del mar, iluminado por la luna sin moverse. Es una hermosa foto. Aunque el no sepa que yo se, su deseo mas grande es recobrar sus recuerdos de aquel tiempo que ahora están perdidos, en lo profundo del mar quizá se encuentran, pero esos tesoros no hay forma de pescarlos.

Ernesto no Pedro de la mar, es mi nombre así.

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2 comentarios:

Kipuxa dijo...

Y el estaba muerto mucho antes de que se diera cuenta porque vivia a traves de una esperanza incierta y misteriosa, jamas confesada. Lo que no se comparte, devora.
Recuerdos que se esfuman, desaparecen como el polvo de estrellas que en union con la luna, eran sus fieles companeros, navegando en el mar. No se le puede culpar, tal vez no recordaba siquiera el deseo que habia pedido con tanto fervor, su ilusion envejecio asi como sus cabellos blancos... y aquel viejo pescador sin cana de pescar, esperaba con annhelo y perseverancia, la aparicion de algo, alguna sorpresa...que aun no le ha llegado...pero esperara, mientras pueda. Su vida sobre el mar y la luna su especador.

Kipuxa dijo...

Ernesto Luna de la mar.