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Están todos enfermos. Todas las personas tienen esta maldita peste. Comparten mocos, saliva, aire y toda la maldita mierda que vienen con este lío. Esta gripe me causa nausea y todas estas moscas atribuyéndose miradas y oraciones, complementando la obra de teatro debajo de la mesa y las velas que iluminan el océano allá en las nubes, donde habitan los monstruos de su interior y los míos. El antídoto a esta enfermedad es el renacimiento de las fotografías dejadas en el suelo, la epidemia de nuestros propios agujeros que rompen todas las leyes y teorías explicadas por cualquier que otro científico que no se imaginaba que existirían personas como ustedes dos. El mundo vive un eterno invierno y ya no existen interpretaciones para los convencionalismo en los que se encuentra sometido y las contradicciones de cada deseo y dibujo personal, se han acabado al igual que las sonrisas. Vamos saliendo vamos volando, tomo asiento. La mujer de las gafas anda por ahí tumbada en el suelo y predica muy efusivamente de que somos los conformistas y esta maldita enfermedad nunca nos dejará en paz. No mas por favores, ni mas sentencias y abandonos, la obra de teatro va a empezar, porque todo esto tardó demasiado, los colores se volvieron opacos, no hay mas edición ni redacciones, no para un mundo como este. La mujer de las gafas me mira y tengo miedo, los aplausos empiezan y así mismo inicia la obra. Y yo:
¡Gracias, muchas gracias!
-Todos vamos a Júpiter alguna vez.-
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Soberbia
Hace 3 meses
2 comentarios:
Puntos Suspensivos
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